Sin embargo, las tasas de mortalidad siguieron siendo elevadas entre los miembros de la cohorte con numerosos fracasos terapéuticos.
Aunque es indiscutible que el tratamiento antirretroviral retrasa la progresión de la infección por VIH, su eficacia se ha estudiado, principalmente, en poblaciones de ensayo clínico seleccionadas de manera previa. Se sabe menos respecto a los resultados del tratamiento en el “mundo real”.
Un equipo de científicos vinculados a la Cohorte Colaborativa Norteamericana del Sida sobre Investigación y Diseño (NA-ACCORD) decidió averiguar el impacto clínico del fracaso terapéutico analizando datos de más de 36.000 personas que recibían una potente combinación antirretroviral en más de 60 sedes de Canadá y E E UU.
Un subgrupo compuesto por 7.159 miembros de la cohorte experimentó dos o más fracasos del tratamiento durante el período de estudio, definidos como, al menos, una medida de ARN del VIH en plasma superior a 1.000 copias/mL.
En el análisis del subgrupo sólo se incluyó a los pacientes que habían cambiado a un segundo potente régimen antirretroviral.