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¡Venciendo al virus del VIH desde el nacimiento!

En el primer momento de conocer de su embarazo, una mujer portadora del virus puede someterse a control y charlas para poder alumbrar a su hijo completamente sano. 

En la simbólica reunión en las que les daban el alta a sus pacientes, tanto la doctora María de Lourdes Furgone (foto) como Mercedes Ortiz daban obsequios a sus ahijados.

Abrigar en el vientre una nueva vida y con ella que florezcan todas las esperanzas es el anhelo de toda madre verdadera, sin embargo muchas viven con la angustia de que el destino de sus retoños sea otro.

Conforme crecía el bebé dentro de su abdomen, aumentaba los temores para "Rosita", de 27 años. Ella ya no quiere recordar cómo adquirió el virus de inmunodeficiencia humana (VIH), tres letras que para la gran mayoría de personas tiene un significado nefasto.

Ha transcurrido el tiempo y esta madre se consuela viendo a su hija dando sus pasitos, riendo y jugando como una niña normal, alejada del temor de que su salud se quebrantará por el virus que porta la madre.


La vida de esta joven mamá ha cambiado, pero por ver crecer a su nena puso todo su empeño para que esté saludable.

Cuando llegó a la maternidad Enrique C. Sotomayor y con exámenes le confirmaron tener el virus, su vida estuvo a punto de desmoronarse; mas encontró las voces de aliento que la hicieron pensar en todo cuanto podía dar por el bien de su bebé.

Acudió mensualmente al control y además de manera confidente le ayudaron a sobrellevar la marca que la ha hecho una mujer diferente, pero también especial.

Saberse portadora del VIH no disminuyó su afecto materno, al contrario hizo acrecentar sus ganas de curarse y procurar que su bebé nazca sana. Se convenció más al conocer que no era la única protagonista de esta problemática.

Ella y otras cincuenta mujeres toleraron el tedio de hacer cola para ser atendidas en la casa de salud y recibir la papilla, la medicina. Pero esto, tanto a "Rosita" como a ninguna otra, le importa, y aunque a veces sientan que no tengan fuerzas, por sus hijos piden a Dios la salud.

Gracias al convenio entre el Ministerio de Salud, la Junta de Beneficencia y la Fundación VIHDA, las madres embarazadas son integradas a este plan que les permite contrarrestar la "transmisión del virus de inmunodeficiencia humana de la mujer infectada al niño".

Este proceso conocido también como "transmisión vertical" es responsable de que se produzca al menos el 10% del total de nuevos casos de infección en los países en vías de desarrollo.

Nuestro país tampoco es ajeno a estos casos que se han hecho más frecuentes en la población femenina, al punto que "en el Ecuador la tasa de mujeres infectadas ya es igual a la de la población masculina, mientras que hace 10 años era solamente la décima parte", según el informe de la Fundación VIHDA.

Por ello, desde diciembre del 2006 la Fundación conjuntamente con la maternidad Enrique C. Sotomayor y autoridades de Salud Pública trabajan en evitar la transmisión del VIH de madre a hijo. Trescientos cincuenta madres fueron las atendidas.

Para el doctor Luis Hidalgo Guerrero, la unión tripartita no es otra cosa que una muestra de "solidaridad, la entrega y el amor que entre seres humanos debe existir".

La maternidad Enrique C. Sotomayor es una de las más grandes casas de salud ginecológicas en las que se produce una gran cantidad de partos, no solo en el país sino a nivel latinoamericano. "Aproximadamente 34.000 mujeres embarazadas de todo el Ecuador acuden a dar a luz cada año en este centro médico".

"Durante el 2007 y 2008, el programa ha logrado un 95% de cobertura de las usuarias de la Maternidad y concienciando a un 87% de pacientes consultadas".

Con este programa "hemos logrado reducir la tasa de transmisión vertical a menos del uno por ciento", según registra la Fundación y Maternidad.

Retrovirales
Además de la consejería para que se hagan la prueba y el aliento que reciben en las charlas sicológicas, las mujeres embarazadas siguen un tratamiento antirretroviral con el cual se reduce drásticamente la transmisión.

Según explicó la sicóloga Claudia Zambrano, las doctoras Mercedes Ortiz y María de Lourdes Furgone se encargan de atender a las pacientes portadoras del VIH y explicarles cómo llevar su embarazo.

Cumplido el control mensual, cuando se aproxima el parto a las embarazadas se las programa a cirugía para sacar al niño del vientre con el cuidado necesario para que no se contamine con los fluidos de su madre. Las madres portadoras del virus no pueden dar de lactar a sus hijos.

Este procedimiento permitió que el 100% de los niños registrados dentro del programa naciera sano y sin VIH, gracias a la detección temprana y al tratamiento de sus madres.

Después los nenes también tienen que ser llevados periódicamente para continuar el tratamiento, indicó la sicóloga Zambrano y esto ha hecho que las madres tengan una vida completamente normal, realizando sus tareas, cuidando a sus hijos y con sus similares comprometiéndose más por las criaturas que están cuidando.

Personal de la Fundación VIHDA hace un seguimiento al grupo familiar para reforzar la adherencia al tratamiento, que en los niños dura aproximadamente 18 meses de evaluación.

Durante este período se le practica los exámenes que permitan determinar que no han adquirido y desarrollado el virus, mientras estuvieron en el vientre materno hasta finalmente darles el alta del programa.

Aunque los niños sean declarados sanos del VIH, las madres, por su propia salud, tienen que seguir con el control correspondiente recibiendo la asesoría y su derivación a otras casas de salud para recibir las medicinas. (IC)

Una gran alegría
Luego de cumplido su control, las madres y padres de Anita, Joe, Dann, Liz, Arthur, Emilia, Álex, Dayana, entre otros, recibieron con gran alegría que sus retoños eran dados de alta en la Maternidad Enrique C. Sotomayor.

Doctores, enfermeras y sicólogos expresaron una gran complacencia por haber logrado que estos pequeños nazcan sin el virus.
No fue solo una celebración a los infantes, sino un homenaje a las madres que hicieron todo lo posible por prevenir que sus niños nazcan libres del VIH, indicó Humberto Mata, directivo de la Fundación VIHDA.

De la reunión que estuvo matizada con payasitos, títeres, lo más sobresaliente fueron las risas, juegos y más travesuras de los niños de casi dos años de edad. Juntos vencieron al virus desde el nacimiento.

El alta de estos niños sometidos a este control fue dada con una simbólica ceremonia en las que los doctores les imponían un gorrito de cartón a cada infante, como si se estuviesen graduando. Además les entregaban un obsequio y un diploma de agradecimiento para las mamás.

Este acto en la maternidad no tuvo otra finalidad que incentivar a más madres a llevar el control riguroso para procurar que sus bebes nazcan con el virus y también mostrar los resultados obtenidos del compromiso de contrarrestar la transmisión vertical del VIH, con una detección temprana y el adecuado tratamiento a las mujeres.

Actualmente, en el hospital ginecológico hay otro grupo de señoras embarazadas buscando ayuda para que los retoños de sus vientres nazcan sanos. (IC)

Detalles
Hasta el momento en la maternidad Sotomayor se han efectuado más de 96 mil pruebas a mujeres.

Por el programa de control, más de 460 niños y niñas han nacido libres de la infección y pueden llevar una vida saludable.



Algunos padres también se han involucrado en el programa para que sus niños nazcan y crezcan sanos.


Cada niño que sido dado de alta ha dejado como recuerdo la huella de su manito.

Fuente: Diario Extra 29/10/2009


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