Pero esta seguridad de creer estar libre del VIH no es exclusiva de las mujeres embarazadas sino de la población en general. “Nadie piensa que acá hay VIH, piensan que en Estados Unidos, en otros lados pero que acá no hay; entre las clases socioeconómicas ocurre lo mismo, los de clase alta creen que es enfermedad de los más pobres y los pobres creen que son enfermedades que los ricos adquieren en el extranjero”, opina Maximiliano Novoa, director ejecutivo de la Fundación VIHDA.
Él, quien trabaja en el tema de VIH desde hace tres años en Guayaquil, afirma que en Ecuador existe un acentuado problema de percepción de riesgo.
Con él coincide Jorge Parra, director nacional del Fondo de Población para Naciones Unidas (UNFPA), que actualmente está a cargo de ONUSIDA capítulo Ecuador.
Afirma que las encuestas nacionales de conocimientos y comportamientos reflejan que la mayoría de personas conocen que el VIH se transmite principalmente por la vía sexual, e igualmente conocen las formas de prevenirlo, “sin embargo, esto no se traduce proporcionalmente en un cambio de comportamiento; las personas aún lo ven como una posibilidad lejana, no tienen una percepción de su verdadero riesgo”, agrega Parra.
Por su parte, Rodrigo Tobar, director del Programa Nacional del Sida (PNS) del Ministerio de Salud Pública, corrobora estas opiniones y entre los mayores problemas de los ecuatorianos frente al VIH aparece la falta de percepción del riesgo, es decir que “los comportamientos sexuales no se identifican como causa de enfermedad, especialmente de infecciones de transmisión sexual”.
El virus no discrimina, la sociedad sí
La infectóloga especialista en el VIH, Greta Miño, describe al virus como democrático, “no importa raza, religión o estrato social… el VIH puede llegar a cualquiera en cualquier momento”. Ella, al igual que las demás personas que trabajan el tema de VIH en el país, opina que la sociedad no está consciente que es un virus que puede llegar a todos, dice que a pesar de conocer las formas de transmisión e información sobre este, lo consideran ajeno a ellos.
Por considerarlo ajeno es que los ecuatorianos no toman las medidas para prevenir la transmisión.
Humberto Mata, miembro del directorio de la Fundación VIHDA, explica que las políticas de salud para evitar ser portador de VIH se resumen a las siglas “ABC”. “A de abstinencia, B de befaithful que quiere decir ser fiel en inglés y la C corresponde al condón. Cada persona elige la forma cómo cuidarse frente al virus”, detalla Mata. Él acepta que gran parte de la sociedad conoce que sólo existen tres formas de transmisión: sexual, sanguínea y de madre a hijo. A pesar de esto reconoce que aún existen prejuicios por parte de la sociedad frente a los portadores de este virus.
Parra, del UNFPA, explica que hay un imaginario construido de rechazo a las personas que viven con el virus, que a pesar de conocer que la principal forma de contagio es sexual, aún tienen miedo a ser “contagiadas” como si fuese una gripe.
Vivir con VIH, no morir de Sida
El VIH puede tener un periodo de incubación de entre 10 y 20 años, es decir que una persona puede vivir con el virus durante este lapso sin presentar ningún síntoma. El desconocimiento es, quizás, la mayor causa por la que aún se transmite; allí radica la importancia de realizarse la prueba a tiempo.
Cuando una persona descubre que es portadora debe, de inmediato, comenzar con un control médico. El MSP cuenta con un área especial denominada Programa Nacional del Sida (PNS) en el que se ha invertido seis millones de dólares y que tiene entre sus principales objetivos tiene el entregar gratuitamente los medicamentos a las personas que viven con el virus. Hasta agosto de 2009, el acumulado de personas adultas con tratamiento Antirretroviral era 5.104 viviendo con VIH/Sida, 150 niños que reciben profilaxis y tratamiento y 1.308 PVVS con tratamiento para enfermedades oportunistas.
Para Mata, de Fundación VIHDA, es primordial que se cambie el enfoque sobre la enfermedad, “mucha gente dice para qué me voy a hacer la prueba y cuidarme si igual me voy a morir; que ya no se vea con la condena de muerte como era antes puesto que ahora se puede tener una vida bastante larga si es que se toman las precauciones debidas”.
Cifra en aumento Al contrario de otros países en el mundo que presentan cifras menores de portadores de VIH que en años anteriores, en Ecuador el número de personas viviendo con el virus va en aumento. Pero no necesariamente porque el virus se esté transmitiendo cada día más sino porque la detección de este es mayor. En el país los centros de salud que promueven la realización de la prueba de VIH son minoría por lo que se estima que la cifra oficial de personas viviendo con VIH del MSP podría ser oculta. Según estas cifras, hasta 2008, en Ecuador vivían 10.803 con VIH y 5.062 con Sida; desde 1984 –año en que se detectó el primer caso– hasta el año pasado, 1.947 personas han muerto de Sida.
Un cálculo efectuado por la Fundación VIHDA en el que se tomó en cuenta las 420 pruebas de VIH que resultaron positivas (de las 92.374 efectuadas), estima que en Ecuador habría alrededor de 60 mil casos de VIH, y no 16 mil como lo revela el MSP.
La única forma de conocer las cifras reales sería que todos los hospitales y centros de salud del país practiquen la prueba.
Esta no es obligación en ningún centro de salud, ni siquiera para las mujeres embarazadas; existen iniciativas para impulsar a las personas que se hagan el examen de manera gratuita, pero general mente estas no han tenido una gran acogida.
Por eso, quienes trabajan en esta temática consideran que hasta que la prueba sea obligatoria, los médicos deben recomendar al paciente que se la realicen, incluso doctores de clínicas privadas.
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