"En
la Argentina hay entre 30 y 35.000 personas en tratamiento antirretroviral
de las 90.000 personas con VIH que deberían estar recibiendo
tratamiento", precisó el doctor Pedro Cahn, jefe de
infectología del hospital Fernández y presidente de
la Sociedad Internacional de SIDA. ¿Por qué sólo
ese porcentaje accede al tratamiento cuando el Estado provee la
medicación antirretroviral en forma gratuita?
"Nuestro
sistema de salud es un sistema de puertas abiertas -respondió
Cahn-. Es gratuito. Nadie te impide la entrada. Pero si no llegás,
mala suerte. Hay un problema de ineficiencia del sistema que hace
que sólo puedan acceder los que tienen dinero para pagarse
el viaje al hospital, un trabajo flexible como para no perder el
presentismo o que tengan con quién dejar a los hijos mientras
van a la mañana al hospital."
"La
única solución es salir a buscar a los pacientes",
enfatizó Cahn, quien contó que actualmente la Fundación
Huésped -de la que es presidente- lleva adelante experiencias
comunitarias para la descentralización del diagnóstico
del VIH/SIDA.
"Estamos
trabajando en comunidades muy pobres donde capacitamos a miembros
del equipo de salud del sector público y a voluntarios para
promover el testeo de personas para VIH/SIDA -contó-, y estamos
logrando que aumente el número de personas testeadas."
Pero estas son sólo experiencias testigo, completó:
"No se pueden sostener indefinidamente a través de las
ONG".
Sin
excusas
Cahn
y Montaner coinciden en que ya no existen argumentos para que las
políticas gubernamentales de lucha contra el SIDA se agoten
en ofrecer los medicamentos en forma gratuita: también hay
que hacerlos llegar a quienes los necesitan.
"Durante
la década pasada, el Banco Mundial sostenía que había
que invertir la plata en prevención y no en tratamiento -comentó
Cahn-: invertir en prevención permite que se infecten menos
personas y no hay que gastar tanto en tratamiento, decían."
Pero
un estudio realizado por Montaner -y publicado el mes pasado en
la revista The Lancet- demuestra que no se puede pensar la prevención
del VIH/SIDA aislada del tratamiento. A través de un modelo
matemático, el investigador demostró que la misma
terapia antirretroviral que evita que el paciente infectado desarrolle
SIDA y muera también es beneficiosa para la sociedad, ya
que disminuye drásticamente el contagio del virus.
"Si
[como demuestra el estudio] por cada dólar que se invierte
en tratamiento se ahorran dos dólares en infecciones, ya
no hay excusas. No es que no hay dinero -concluyó Montaner-.
Al ser beneficioso para el paciente, pero también altamente
beneficioso para la sociedad, crea una responsabilidad de parte
del sistema de salud de que cada paciente reciba tratamiento. No
tratar a los que lo necesitan es un crimen."
Por
Sebastián A. Ríos
De la Redacción de LA NACION (Argentina)
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